LA FELICIDAD
¿Qué será la felicidad? Sobre ella se escriben libros y se sugieren recetas, pero al igual que con el amor, la mayoría de los análisis son externalidades que no explican la necesidad de comprender su mecánica, que no está atada a lo externo salvo en el sentido y dirección de sus actos. Pensar, sentir y actuar, como cuando éramos niños, es lo que define a la felicidad, y como esos estados internos son dinámicos, para ser feliz no debiera haber dudas en cuanto lo que sea bueno o malo para uno. Pareciera lo contrario a la violencia, en donde se piensa, siente y actúa en contradicción, aunque esta no se manifieste, y aflore en posteriores arrepentimientos: ¿Por qué lo habré hecho? o "Se lo merecía", llenos de pena o de resentimientos. Seremos felices cuando tratemos a los demás como queremos ser tratados, y esto implica un mínimo conocimiento y atención hacia uno mismo, para comenzar a reconocerlo. Habría que recordar el cuento del hombre feliz que no tenía camisa.
Javier Astigarraga
javastiga@arnet.com.ar
NARCOTRÁFICO
Quiero contribuir con algo al problema de las drogas en Tucumán. Por eso les sugiero a las madres de los jóvenes adictos que consigan el libro Narcotráfico S.A, que es producto de una investigación llevada a cabo por Lyndon H. LaRouche. Editado en 1978 fue censurado en todos los países de Latinoamérica. El libro, entre otros temas, detalla el funcionamiento de los principales bancos suizos y de Gran Bretaña. También se refiere a la primera guerra del opio y explica cómo funciona, qué tan grande es y adónde va el dinero del imperio de las drogas, entre otros ítems. El acceso a esta obra testimonial les posibilitará encontrar respuesta a una cuestión tan compleja y destructiva. Comprender es difícil pero cuando se consigue la acción después es más accesible.
Roberto Romagnoli Muedra
Juangorena 1.275
ROBO DE CUSTODIAS
Recuerdo con desagrado que, hace un tiempo atrás, visité el Museo de Arte Sacro, ya que trabajo con el arte religioso. Las personas que estaban encargadas del lugar ni siquiera se levantaron de sus sillas. Mal podían acompañarnos y explicarnos que clase de objetos eran los que se estaban exhibiendo. Nos dejaron solos en todo momento. Ese día, irónicamente le dije a mi mujer -que me acompañaba- que si alguien quisiera robarse algo, los que estaban sentados en la oficina no se iban ni a enterar. Tengo la suerte de contar con algo de conocimiento y por ello pude apreciar lo que había. Pero, ¿y las personas que no saben del tema? Al salir saludé a los que estaban charlando en esa oficina. Las tres personas (dos mujeres y un hombre) se dieron la vuelta. Al parecer, estaban molestos porque les corté el diálogo. Ni siquiera me contestaron el saludo. Si me preguntan cuál fue la impresión que me dejaron -yo estaba vestido deportivamente y ellos elegantes- es que no "encajaban" su ambiente. Esta triste pérdida para el patrimonio de todos es solo una consecuencia de una cadena de intolerancias e ineptitudes. Desde la dirección de ese museo hasta la Policía (mis felicitaciones al columnista Juan Manuel Montero). Es lamentable que objetos tan valiosos como estos, estaban bajo el control de personas que no saben qué hacer realmente para que estas cosas no ocurran. No me extraña que él o los ladrones se tomaran su tiempo adentro para sacar fotos y/o cálculos para poder planificar el robo... total los que tienen que cuidar están charlando.
Lucio Díaz Alfaro
9 de Julio 34
Arcadia-Tucumán
BALDÍOS
En el baldío ubicado en Torres Posse al 1.100 esquina Florida (barrio Presidente Perón) hay un basural a cielo abierto. Los yuyos se elevan a dos metros y se arrojan desperdicios y animales muertos, que con el calor despiden un desagradable olor. A raíz de ello, en la zona proliferaron alacranes, ratas y víboras que son un peligro para los niños y las personas mayores que transitan por ella. A la par, se hallan en idéntica situación, los frentes de los terrenos de conocidas empresas constructoras. Solicito a las autoridades la limpieza urgente de estos predios y que intime a los propietarios a mantenerlos en condiciones.
Emilio Timo
Florida 4.165
S.M. de Tucumán
SERVICIO MILITAR (i)
El lector Nicolás Kozameh (carta del 28/12/10), con muy buen criterio, sugirió la necesidad de retornar al servicio militar obligatorio como un gran aporte para formar ciudadanos patriotas comprometidos con los valores democráticos, la solidaridad, el interés común y la soberanía. Nuestra ley fundacional impone que "todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la patria y de esta Constitución". Ello se logrará en la medida que al ciudadano le enseñen prácticas militares y cívicas; y para ello, el servicio militar obligatorio sería una buena alternativa. Sin duda que los convocados a este servicio aprenderán y/o reafirmarán valores humanos que lamentablemente la droga, el hedonismo, la prostitución, la tinellización de los medios de comunicación, la vagancia promovida desde el mismo seno de la administración del Estado fueron relegando para atentar contra la salud física, psíquica, social, cultural y patriota de millones de jóvenes que ven su vida sólo a través de la violencia. Por otro lado, al lector Ramón Eudal (29/12) le digo que si bien comparto con él la utopía de que deben desarmarse todos los ejércitos del mundo, no puede juzgar ni denigrar tan ligeramente el comportamiento de nuestras FFAA sin el riguroso análisis del contexto en el que intervinieron; ya que la historia nos refiere siniestros gobiernos políticos que también impidieron (e impiden) construir una verdadera democracia.
Luis Vides Almonacid
La Madrid 561
S. M. de Tucumán
SERVICIO MILITAR (II)
Entiendo los buenos recuerdos de la conscripción del lector Víctor Hugo Flores, pero a la vez insisto que ello no alcanza para fundamentar su predilección por la reinserción del servicio militar obligatorio. En ese sentido y respecto a lo que se ha denominado "jóvenes en situación de riesgo", en septiembre del año pasado, el Senado de la Nación dio media sanción a un proyecto impulsado por Cobos respecto al servicio cívico voluntario que comprende a jóvenes "en estado de vulnerabilidad", con estudios primarios incompletos, entre los 14 y 24 años, a quienes se les otorgarían entre otras cosas, el equivalente a tres asignaciones universales por hijo, además de completar estudios y promover el aprendizaje de oficios. Me parece mucho más razonable que reclutar civiles compulsivamente por un tiempo determinado para darles instrucción militar y además, convertir a los cabos y sargentos de cuadra en "maestros" responsables de darles contención. Con todo respeto por aquellos, considero ello descabellado. En cuanto a su comentario minimizando las humillaciones padecidas por muchas personas cuando hicieron la "colimba", le puedo asegurar que ellas existieron por mucho menos que una tardanza. Ud. sabe que es así, huelgan los ejemplos.